Trepar

los hilos que cuelgan de la ventana

se escaparon de tu vestido

ese rojo con negro que ahora te tapa poco

te veo lejos como antes

como siempre

como antes

yo quiero trepar pero el peso no me lo permite

Melodía

En la jaula

canto para vos.

Me miras y te pico.

El tiempo se va achicando,

se convierte en arena,

hueso molido.

 

Te pico

porque es media mañana

y la historia se pegó en la arena húmeda.

Porque fuimos felices,

con la mano en la cintura,

y cruzamos el vidrio de la entrada.

Coreografiamos el día

y la jaula

y el filo.

 

Voy hacia adentro con la voz.

Te canto.

Te dejo en la tierra

que bebe la melodía.

dientes de mar

Se despide de los días nublados como de papá en la siesta.

Lleva colgado un nombre, estrena mano y vientre.

Extraña la arena de otra playa, lava caracoles como dientes de mar.

Botellas

estacionar botellas

una al lado de la otra

mirar a través

recrear el mundo

verde

marrón

translúcido

estacionar botellas de noche

todas vacías

todas bebidas

pero la pena

se instala no ya en la carcasa

que se libera el genio

estacionar botellas con pena

muere el día

las líneas blancas me dibujan

rastro blando

la mirada del otro

 

de este lado la geografía cambia

 

río de rastro oscuro

el suelo blanco de sal

duelo

de noche

 

muere en la luz

manta de azucar

en una manta de azucar

acostado boca arriba

la barba le crece

entre el sonido

del sorbo lento

y el beso que erró de mesa

 

salta las partes extraordinarias

 

nace el día

en la mesa una frutilla

nace el día

dos nubes más

y se tapa el cielo

alas de arroz

tallo de cuerpo enlazado

a través de la lluvia

y las migas

golpes

el fuego es dos golpes

secos de piedra lisa

como las pieles

como el silencio

 

rompe la siesta

rompe la frontera

secos golpes de fuego

amarillo

Como un diario amarillo, soleado

como las luciernagas que se prenden y apagan

son las tardes, las horas, el llanto.

como tierra helada

se rebela el sol
revela
mareas de números
que se llevan al pecho
como tierra helada
duele el cuerpo
como duelo la palabra
los perros que gobiernan mi siesta
aúllan a una piedra
que se parece a otro mar

notas de agua

toco el espacio que ocupo
soy carne a pesar de la muerte
putas gotas de aire
habitan todo
corren 
con el color de la noche
las notas de agua
sonoras
miden el tiempo
lo ajustan al paso
 
las notas de agua que se pierden
soy también esta muerte

Piedra del río que pincha

 

j

 

 

 

 

 

Piedra del río que pincha
En dos tiempos con pausa
las piedras rebotan entre sí
para acariciarse.

Pincha el río marrón.
Borda piedras sin hilo
escapando de la fuerza brutal del pasado.
Construye un río nuevo en cada corriente,
en cada luz.

Pie descalzo,
nube que viaja,
pájaro, hoja.

Todo en el río.

dos perros

Dos perros que se reconocen
saben de deseo
de encuentros casuales
de lo que dura un segundo.
Tensión en los hocicos.
Vibración.
Una forma de dos
dibuja el día.

Vals

vale decir no
tal vez sí
vale dar vueltas
quedarse quieto
marearse
vale esperar
amor
suerte
vale repetir
tu nombre
hasta traerte
vale traerte
repetir que sí
esperar suerte
vale marearse
quieto
amor
sin vueltas

jugador

cartas caras
acolchado de color de oveja
color sin sol
el anillo tirado en la vereda
vacío de dedos ciervos
en el pecho hebra de edición
recorte de diarios
de meses
destapado
desnudo
sin manos
con la partida
perdida

Silueta

d-2

 

 

 

 

 

 

 

 

Silueta del día que va quedando vacío.
Tiempo, horas con un rastro fino.
Se busca en la silla,
en los ojos, las manos.

Haciendo equilibrio
en una pierna
le tiran sobras,
apenas migas.

Quieto, bueno, manso.
Ve pasar la línea de sal
en la silla,
vacío de canción inconclusa,
de pierna rota
entre migas de paloma
sobran palabras.

Días desnudos

b-1

 

 

 

 

 

 

 

 

La ausencia de palabras
se va llevando todo.
Despacio,
arrastra al fondo oscuro
toda clase de sonidos.
Va desnudando los días,
muestra los esqueletos.

Patos de la luna

Mirar los dedos de los pies
abre un sinnúmero de preguntas.
Por rebote
indago en la idea de los lunares esparcidos
como quién le da de comer a los patos.
Aprendemos a contar pecas,
dedos, piojos a veces,
los dientes que se ven, y los que se caen.
El lunar de la planta del pie izquierdo
parece borroneado.
No puede ser el tiempo.
Ha mudado
otro punto negro
al frente.
Mirar los dedos de los pies,
en línea, cortos, anchos
provoca graznidos
pero los patos
sí comen migas,
lunares,
sí vuelan juntos.

Carta

h

 

 

 

 

 

 

 

 

tomo tu grito
me desplazo de un punto a otro
tiempo
que deja ser un manojo
de deseos prestados
los dedos que escriben
sobre
otros tiempos
corridos de lugar
sentidos en el cuerpo mudo
carta
que describe el recorrido de las mentiras
dichas en voz baja
con sombra
enviada

Vicio

La miro, la miro desde lejos.

¿Me llama? Comeme, dice.

Si. Me llama su presencia.

Un mordisquito y listo.

Una sola nada más.

No hace nada.

Otra y listo.

Migas.

Pena.

Sombra que va lejos

g-4

No piden permiso. Simplemente despliegan sus cuerpos.
Agigantadas buscan separarse. Sin embargo un segmento nos queda unido, nos pertenece.

Hay personas que parecen sombra, pero no lo son.
Hay quienes quisieran convertirse en sombra.
Hay sombras que se disfrazan de personas de a ratos.

En el agua aparecen siempre las sombras más bellas.Una vez que entran, quedan ahí para siempre.
¿El fuego tiene sombra?
En las tormentas de arena, las sombras se hacen en el aire, lástima que es tan difícil verlas.
La tierra es la mejor compañera de las sombras, las recibe con abrazo blando.

Existen sombras rastreras, viles.
Pero también están las mágicas, las que se crean con las manos, las que acompañan.

Los edificios crecen.
Las sombras de los pájaros nos hacen mirar para arriba.
Las de los museos, sin duda, son las más misteriosas.

Con las sombras nos chequeamos los peinados, nos ajustamos la ropa, miramos el cuerpo de nuestro compañero más disimuladamente.

Los perros les ladran a las sombras.

Herradura

Retomo palabras,
se convierten en varas
de obstinación mediocre.
El alambrado me deja de este lado.
Lugar de víctima.

¿Llegar siempre tarde 15 minutos,
con el tiempo,
termina siendo puntualidad?

El día perdido,
entre pensar en la acción
y los 15 minutos de espera
para llegar puntualmente tarde.

Entendí que sería esto para siempre,
ese intermedio de nada.
Pastar.

La calle se puso verde.
Los que esperan el colectivo
perdieron el concepto de fila
y aparecen como salpicados.
Gotas esparcidas en la vereda.

En una vidriera
los caballos galopan pero están quietos,
como yo.

La bisagra que abre
y cierra la tranquera se descompuso
y al final nadie puede entrar.

Busco caballos que galopen de verdad.
Los ciclos crecen y se achican,
crean actos nobles de caballeros sin princesa,
o con muchas.

Potro desbocado.
Corro sin descanso.
La maratón pierde sentido al tercer día,
pero el resto sigue en carrera.
Para mi la palabra carrera
lleva en sí misma la asociación con barrera,
así me quedo sentado a un costado
mirando pasar a todos,
comiendo pasto verde.
Sin tiempo.

Cuerdas

g-1

Cuerdas tensas amarran diálogos
que no conducen a ninguna
palabra conocida.
Sin excusas.  Con lamentos.
Pico que mete secretos en la tierra,
cava pozos entre las patas de los perros.
Larvas que nacen en los árboles.
Cuerdas amarran secretos
palabras conocidas con pozos.
Larvas de diálogos que conducen
a meter el pico
en los árboles.
Sin excusas. Patas de perro
con lamentos.

Carta con semillas

Trazo una curva con los ojos.
En el punto máximo, un avión.
Es una señal, hay que volar alto.
¿Pero qué tipo de vuelo?
Los gansos también vuelan alto.
Pájaros que migran.
Yo mudo de piel, y parezco lagarto.
La evolución se olvidó detalles.
Nos faltan alas. Faltan sirenas.
Sobran reptiles.
Los caracoles se alejan en fila.
Cuerpo blando se adapta al terreno.
Inadaptada miro todo con extrañeza.
Adentro de un sobre una carta con semillas.
Comida para pájaros voladores.

Punto muerto

Punto muerto en el tiempo.
Algo habla de ayer y de mañana.
Separada por un hilo azul, la memoria.
Lo de acá y lo de allá.
Caí en el punto muerto
que no tiene espacio.
El verde de la esperanza,
de la putrefacción.
Dos caras.
El ojo que espía atrás de la cortina por el agujero
es azul como el hilo que cose los días
de 1982, de 1989 o de 1990.
Coser el mundial no se puede.
No se puede remendar el pasado.

si

si la alfombra tuviera otros colores
si el beso me enamorara menos
si las flores fueran para mi
si a la torta le faltara un pedazo
si por la ventana se viera mi cara
si tu pulover no fuera verde
si tuvieran los pies en la tierra,
si el té tuviera el sabor de la tarde
si en la mesa estuviera escrito mi nombre

Estrella de mar

Ver ampliado lo hueco
lo salado
besar una estrella de mar
no trae suerte

Preguntar si sus días
terminaron con punta

Bajo el agua bailaba
y de este lado silencio

Tres veces quiero que vuelva

Sin buscar suerte
sin palabras que remedien
la beso de lejos y la devuelvo
el agua que la recibe
la expulsa
la orilla la abraza
la niña la abraza
no pregunta
Se la lleva

Sobremesa

Juntó los vasos de la mesa.
Mantel de hule.
Flores rojas y azules aplastadas
dibujan la marca de un plato a la cabecera.
Apenas levanta el plato
la marca empieza a desaparecer.
En el patio los gorriones se comen la siesta.

Lejos traza

no pienso
hace meses
caímos
            lejos

sobre la pollera
bordada
            traza
en círculos
            dedos
desnudos
            de tiempo

Piso palabras

im-5-fragmento

Piso palabras.
Papeles pisados por las tazas
por las manchas de café
por las miradas ajenas.
Piso palabras
para no decirlas
para que no me duelan.
Mastico horas
regurgito días
pido tiempo.
Me limpio la boca de migas
abandonadas por la lengua
materna con su idea
con su discurso
Piso palabras.

Cómo

¿Cómo es que los gatos
escuchan las promesas
de la noche?

¿Cómo es que dos palabras
llevan el mismo nombre
y la misma edad?

¿Cómo es que cada tres pasos
aparecen la piedra y el pozo
y adentro el silencio?

¿Cómo es que
los gatos
las palabras
y las piedras
caen en la edad
silenciosa
de la noche?

Redibujando

día verde
contraluz
la silueta
sirve agua tibia

en el té
el día se vuelve
primero rojo
después negro

por la ventana
las hojas simétricas
sobresalen de la rama
redibujan el cielo

adelante los cables
con mechones
vegetales
secos

calientan las patas
de las palomas
de plumas verdes
azules
rojas y negras

Carga de agua

mujer-aguaweb

 

 

 

 

 

 

 

 

Tiro una sábana al agua.
Se revuelca ondulada,
cubre todo de rosa.
Caigo en su centro y me traga,
rasposa.

Enrosacada en la tela pienso en mi trampa.
Miro cabeza al piso, cabeza al agua,
cabeza al rosa,
de trampa cubierta, sofocada.

Trapo sucio el día.
Asomo la cabeza cubierta por la sábana.
En la superficie todo se tiñe de tejido.
Las pestañas me aprietan los ojos.

No hay sol.
Salgo. Fantasma pesado.
Cargado de agua.
Arrastrando silencios.
Teñido de trampa.

Bajorrelieve

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Lunes que me da de baja.
La taza deja gotas al pasar.
El tiempo es
la cucharita en el té.
El pan se hace comida de palomas
y ya no está el viejo en la plaza.
Se voló con la otra.
Estrella de tantas puntas,
uno de tus lados es más claro.
Escondida, tenés mil ojos.
Autoridad sin cuestionamiento.
Me rindo ante ese espacio de tiempo inexplorado.
Recorrido oculto de los astros de las noches.
No entendí los años.
Me fui escapando tantas veces,
siempre en hueco, en bajorrelieve de armas.
Ese camino lo trazaron otros
vestidos de batones, de armaduras.
Pero no fui por ahí.
Te esperaba.

Grafitti

Alguien pintó un graffiti
con una estrella,
abajo un cartel dice:
Sr vecino:
no arroje aquí sus residuos médicos.
Marmol frío este invierno.

Mitad

¿Cuantos años en sentido contrario avanzan?
Hoy hay solo una medida.
Parado en la mitad justa un punto.
El hilo se hunde.
Lo que hay en ambos lados del hilo
cae hacia el centro,
sobre aquel punto.

Tijerita china.

Corto el espacio de tiempo entre
que me acerco y te hablo.
Me duelen los dedos.
Corto el día de duelo, de pena.
Dos gotas no pueden cortarse,
se escurren.
Corto el beso en el diente de lata,
y me lo guardo.

Me pregunto

im-6

Repito las preguntas.
Tres no tienen respuesta.
Me van cubriendo en capa fina,
alejan despacio.
Me pregunto qué pesa más,
el edificio o mi idea de hombre
que pasa por delante de él.
Las grietas del edificio
se parecen a otras grietas,
más profundas.
Me pregunto si la sombra del vuelo
sobre la vereda blanca de sol
puede hacerme perder,
puede dejarme ciega.
Me pregunto por qué las excusas
se vuelven preguntas.
Cada siete días busco, escarbo.
Las vidrieras no pueden
reflejarme completa,
casi no ven.
¿Cuántas preguntas caben?

Bosco delicias

Trenes en el jardín. Más trenes.
Hay lugares a los que se llega en tren, o no se llega.
Desde la ventanilla se puede ver el patio.
Hoy los galpones son pasto verde y hay otro perro.
Hay otra nena jugando.
Una figura negra parece una sombra, pero no lo es.
Los pájaros enormes alimentan a otros yo.
Paso con mi tren entre otros trenes, que van a otros lugares.
Los cruces tienen encanto, se arman vínculos breves entre pasajeros.
Y cómo no salir a pescar en pez. A la noche, cuando está oscuro.
¿Cómo podría ser de otra forma? Hasta el paraíso se presenta inquietante.
Las personas empujan. Juntas hacen fuerza.
La monja chancho no pide permiso.
La belleza se esconde en la ostra, pero deja ver un pie,
y todos se desesperan por tocarlo.
¿Hasta donde llega el miedo a la muerte?
Oídos afilados, hombres perseguidos,
pesados por la balanza y tocados por la música.
Escondidos, acosados.
Me quedé entre dos puertas que no abren.
Construcciones camarón.
Rosadas, huecas.
Ambas puertas tienen luz que sale por las hendijas.
Hay gente adentro. Retumban risas.
Ayer había ruido de animales, hoy de fuego.
Me quedé con preguntas.
Y cómo no escaparse disfrazado de lechuza. O de cangrejo. O de lagartija.
¿Cómo podemos quedarnos ahí?
Espejos.
Como semillas de la planta carnívora.
¿Cómo?

Mantas del perro

im-5

Mantas del perro.
Mentiras.
Perros de mesa de luz.
De acá para allá
con el pelo ralo,
la lengua afuera,
el deseo de otro.
Cumplo con lo pedido.
Sueños que desprenden humo,
que dejan resaca.

Puñado de arroz

e

Abrí descalza
sin mirar.
Encontré
tu silencio,
que te envuelve,
como un puñado de arroz
vuela hasta que duele y cae.
Las voces susurran miniaturas.
Echadas al vuelo,
se estrellan
contra los vidrios de tus lentes
y descienden.
Sueños en cajas.

Pienso demasiado.

Sueño en blanco y negro,
como las películas antiguas,
como ven los perros.
Pienso en el pasado.
Pero no soy un perro.
Reconozco los pasos.
Son los de antes.
En la noche llena de agua
descubro que los zapatos me bailan,
que me olvidé de regar las plantas,
que se acabó la comida para el gato
y que la lamparita no prende.
Me siento a esperar que aclare.
Repiqueteo, simple, misterioso.
Es una noche fresca.
Desde la ventana no distingo más allá del camino.
Me pierdo en preguntas
sobre lo que ven los gatos de noche.
Veo poco.
No soy un gato.
De los pies a la cabeza me mido.
Soy tan grande como mis amigos,
tan chico como un hermano menor.
Transparente
como un vaso de agua transparente.
Pero yo me veo.
Solo a veces, otros me ven.
La casa, seca, suena.
La atravieso.
Miro de costado,
como los pájaros,
como las palomas.
Veo las terrazas desde arriba.
Pero no soy un pájaro.
Las cortinas se mueven,
se parecen a gente que conocí.
Pienso nombres.
Se escapan nombres.
Toda el agua afuera.
Los techos,
los autos, los paraguas.
El tiempo, constante,
sigue cayendo y yo no envejezco.
Me vuelvo liviano.
A esta hora me aclaro.

ÉL

Él es una pregunta.
Camina finito.
Agarra el lápiz con tres dedos.
Hileras que son posibles.
Me acaricia la cara.
Hace rulos con mi pelo. Calabaza.
Resonga con ojos de papilla antigua.

Lo que guardo

Camina lento y se lleva palabras,
las mezcla, no las entiende.
Se arrastra por el peso,
se lleva los ojos,
crece con sus imágenes.
Las manos trabajadoras,
tejedoras de historia, también se las lleva.
Los dientes los deja en la mesa de luz.
Pero lo que guardo yo, no puede quitármelo.
Hasta que me lleve a mi.

Salto de cama

Balbucéa.
Camina pesada.
Tiembla el camisón
de flores azules.
Que no te mire
que te congela, que no te mire.
Pasan unos pocos años
pero ella no se ve en el espejo.
No se reconoce.
Ve a los otros.
Le cuesta que fue joven.
Lo que tiembla
es el cuerpo desnudo
bajo el batón.
Los pies vagabundos.
El otoño le enrojece la nariz.
Mole irlandesa.
Huerfana
Abandonada

Calco de madre

im-3-2

 

Tiene poco.
Su calco de madre,
su hermana.
Trepa por un tiempo
y se desata.
Come descalza,
come con la mano.
Poco tiene de niña.

Rapadura

d-1

Domingo pleno sol.
La muerte no es cinematográfica.
El dolor no se mide.
Rasco el fondo buscando sentido,
libero las semillas que no germinaron.
Crece sin secante.
No hay tiempo para las palabras con algodón.
No hay filtros que protejan del sol
lo que no creció.

Hueco

El hueco que quedó entre vos y yo, se mueve. Me sigue.
A veces me caigo adentro por semanas o meses.
Pero trepo y salgo, con esfuerzo.
La última vez caí tan hondo
que me costó trece meses
salir, volver y decidí
taparlo. Llené de
tierra negra
el pozo.

 

Lo rodeé con piedras y me despedí.